En el caso de los niños menores de un año, la canasta tuvo una suba del 1,7% y alcanzó los $529.539, de acuerdo con los datos difundidos por el INDEC. De ese monto, más de dos tercios correspondieron al costo de las tareas de cuidado, mientras que el resto estuvo vinculado a los bienes y servicios necesarios para la crianza.
La canasta de crianza para niños de entre uno y tres años también registró un incremento del 1,7% durante junio y alcanzó los $630.926. En este segmento, las tareas de cuidado representaron algo menos del 65% del costo total.
Para los niños de entre cuatro y cinco años, el costo mensual ascendió a $539.612, tras una suba del 1,8% respecto de mayo. En este caso, el gasto se distribuyó de manera casi equilibrada entre las tareas de cuidado y los bienes y servicios necesarios para la crianza.
En tanto, la canasta correspondiente a niños en edad de escuela primaria aumentó un 1,9% y se ubicó en $678.308. Al igual que en el grupo anterior, el costo se repartió prácticamente en partes iguales entre el cuidado y los bienes y servicios.
Para estimar el componente de cuidado, el INDEC toma como referencia el tiempo teórico que demanda la atención de los niños en cada tramo etario. Luego, esas horas se valorizan utilizando la remuneración correspondiente a la categoría “Asistencia y cuidado de personas” del Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares.
En cuanto al componente de bienes y servicios, el organismo utiliza como referencia la Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires (GBA), a la que aplica un coeficiente de adulto equivalente (CAE) según el tramo de edad correspondiente.
Según explica el INDEC, la metodología empleada para elaborar la canasta de crianza se basa en los lineamientos del documento Estimación del costo en tiempo de cuidados de niñas y niños, elaborado por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía y UNICEF en 2023. El informe contempla dos componentes para calcular el costo de la crianza: por un lado, los bienes y servicios necesarios para el mantenimiento de niños y adolescentes y, por otro, el tiempo destinado al cuidado, valorizado en términos monetarios. Además, las canastas se estiman por grupos etarios, definidos de acuerdo con los niveles de escolarización y la cantidad de horas teóricas de cuidado que requiere cada etapa.


















