Este tipo de comportamiento, conocido como acicalamiento social, involucra lamer a otros miembros de su grupo, especialmente en áreas como la cabeza y el cuello. Los gatos tienden a aplicar este mismo comportamiento hacia las personas con las que mantienen una relación estrecha.
Desde los primeros días de vida, el lamido está presente en los gatos, ya que la madre utiliza esta acción para limpiar a sus crías. Con el tiempo, muchos felinos continúan mostrando este comportamiento hacia otros animales o personas cercanas.
Alison Gerken, veterinaria especializada en comportamiento animal, comentó en un artículo para PetMD que el lamido puede ser una “conducta afiliativa”, que se define como un gesto amistoso que refuerza los lazos sociales. Agregó que “el acicalamiento fortalece los vínculos sociales entre los gatos”. Así, cuando un gato repite este gesto hacia una persona, puede estar considerándola parte de su grupo.
Por su parte, el veterinario Manuel Manzano señaló que los lamidos también constituyen una forma de comunicación. Según él, “al lamerte como lo haría con sus congéneres, el gato te está integrando de pleno en su familia”.
No obstante, existen otros motivos para este comportamiento. Un gato puede lamer como forma de llamar la atención o porque ha aprendido que esta acción resulta en caricias o respuestas afectivas de su dueño. Además, el gusto de la piel humana también puede ser un factor, ya que el sudor contiene sales y azúcares que pueden atraer a algunas mascotas.
Los lamidos en el contexto del acicalamiento social suelen concentrarse en la cabeza y el cuello. En la mayoría de los casos, el gato que realiza el lamido espera que la persona no se resista y permanezca quieta para facilitar el contacto.
Otra posible razón detrás de este comportamiento es la intención de dejar un olor familiar. Los gatos emplean diversas estrategias para marcar su territorio y reconocer a los miembros de su entorno. Gerken menciona que una de las razones por las que una madre lame a sus crías podría ser generar un aroma familiar. Por ello, cuando un gato lame a su dueño, también puede estar señalando su identidad dentro del grupo.
Es normal que un gato lama ocasionalmente a una persona. Sin embargo, si este comportamiento se vuelve más frecuente, surge de manera repentina o hay un aumento en el acicalamiento del propio cuerpo, la situación puede ser motivo de preocupación.
El estrés y la ansiedad son factores que pueden incrementar la frecuencia de los lamidos, al igual que causas físicas como dolor, picazón, alergias o parásitos, especialmente si se lamen repetidamente ciertas zonas.
Por lo tanto, si el lamido se torna excesivo o aparece repentinamente, es fundamental observar otros signos. La pérdida de pelo, el enrojecimiento de la piel, heridas o cambios en el comportamiento pueden ser indicadores de un problema que debe ser evaluado por un veterinario.


















