El impacto de este fenómeno no será uniforme en todas las provincias. Generalmente, El Niño tiende a favorecer un aumento en las precipitaciones en el centro y norte del país, aunque la distribución específica puede variar según la región y el momento del año.
Un informe de un medio australiano se adentra en las causas y posibles efectos de este Súper Niño, el cual “se comporta diferente” en comparación con situaciones anteriores. El reportaje rememora una de las crisis climáticas más severas que Australia enfrentó, la sequía de 1982. Durante ese periodo, las lluvias cesaron por completo y se inició un año completo de sequía, precedido por una tormenta de polvo famosa en Melbourne en 1983 y los devastadores “incendios del Miércoles de Ceniza” que cobró 72 vidas en Victoria y Australia Meridional, solo superados por los incendios de 2009, con 173 víctimas fatales. En ese tiempo, El Niño no era un fenómeno tan conocido.
Dicho informe reúne las opiniones de dos científicos que realizaron un estudio en esos años sobre la relación entre la sequía y la Oscilación del Sur de El Niño (ENSO). John McBride y Neville Nicholls fueron los pioneros en colocar a El Niño en el centro del debate. Más de cuatro décadas después, Australia, al igual que otros países, sigue observando atentamente este fenómeno.
Según los pronósticos de los Centros Mundiales de Producción de la OMM, la posibilidad de que El Niño se mantenga hasta febrero de 2027 es extremadamente alta, cerca del 100 %.
Este pronóstico es inusual. Se espera que el pico del fenómeno ocurra hacia finales de 2026.
Ecuador ha lanzado una plataforma digital que proporciona información actualizada sobre los recursos disponibles para fortalecer los procesos de preparación y respuesta ante posibles emergencias derivadas de los efectos de El Niño. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) presentó “Alístate Ecuador”, una herramienta accesible a través del portal Alertas Ecuador, que detalla las capacidades de la Secretaría para responder en el territorio.
Entre los recursos que contiene se encuentran alojamientos temporales, voluntarios de Protección Civil, comités comunitarios, bodegas y el preposicionamiento de paquetes de asistencia humanitaria.
El pasado sábado, el Gobierno ecuatoriano declaró alerta roja en todo el país para intensificar las acciones de preparación frente a El Niño.
Una encuesta del Banco Central de Reserva del Perú reveló que el 83 % de las empresas peruanas no financieras están tomando precauciones ante el fenómeno climático, debido a la probabilidad de enfrentar problemas en la distribución de productos y las rutas logísticas. De una muestra de 345 compañías, el 83 % indicó que ha implementado o planea implementar medidas preventivas, como establecer rutas logísticas alternativas (42 %), desarrollar planes de continuidad operativa (41 %) y reforzar instalaciones (40 %).
Particularmente en la región norte del Perú, donde El Niño propicia lluvias torrenciales e inundaciones, el 94 % de las empresas encuestadas ha tomado o considera tomar medidas preventivas. Solo un 10 % de las empresas no espera impactos en sus operaciones.
Actualmente, tres huracanes avanzan simultáneamente en el Océano Pacífico, un fenómeno raro que se ve favorecido por el calentamiento de las aguas debido a El Niño, algo que no sucedía en dicha región desde 2015. El huracán Marie ha ganado fuerza al alcanzar la categoría de huracán cerca de la costa de Baja California, uniéndose a Karina y Lowell, ambos en la categoría 4.
“Definitivamente raro observarlo”, comentó una meteoróloga de la Universidad de Michigan, quien explicó que el calentamiento asociado con El Niño crea condiciones propicias para la formación de tormentas, impulsadas principalmente por las aguas más cálidas.
El inusual Súper Niño que se anticipa para este año podría trastocar los pronósticos climáticos en el Reino Unido durante este invierno, extendiendo el clima lluvioso y húmedo hasta la primavera. Los efectos de este fenómeno son complicados de prever en Gran Bretaña y en el noroeste europeo, ya que los patrones climáticos en la región están influenciados mayormente por situaciones en el Atlántico Norte. Si se tratara de un El Niño típico, se esperaría un clima más húmedo, ventoso y tormentoso hacia finales de otoño e inicios de invierno, seguido de un final de invierno más frío y seco.
Sin embargo, la magnitud del actual El Niño podría implicar que tanto el final del invierno como el inicio de la primavera continúen siendo lluviosos y húmedos. Un invierno prolongado y tormentoso podría saturar los suelos, haciendo que algunas áreas del Reino Unido sean más susceptibles a inundaciones severas, aunque también brindaría la oportunidad de reabastecer los embalses y las aguas subterráneas tras un verano excepcionalmente seco.
El Ministerio de Comunicación e Información de Venezuela ha lanzado una campaña para concientizar sobre las consecuencias del Súper Niño y promover el uso racional de la electricidad. Los científicos advierten que el actual El Niño podría ser uno de los más intensos en las últimas décadas, dadas varias condiciones que se producen simultáneamente.
A partir de las proyecciones, se estima que México experimentará un invierno con tormentas más intensas en el norte hacia finales de año, aunque en el sureste se anticipa más calor y sequías en los próximos meses, así como la posibilidad de huracanes más fuertes en el Pacífico sur.
Centroamérica también enfrentará mayores temperaturas y sequías en el denominado “corredor seco” que comprende Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, mientras que Costa Rica y Panamá se preparan para olas más intensas de este tipo que en años anteriores.
En el Caribe, las sequías son comunes durante El Niño, lo que conlleva a temperaturas elevadas y escasez de agua para la agricultura y la ganadería. La organización Plan Internacional ha advertido que cerca de 390,000 niñas, niños y adolescentes en Ecuador podrían estar expuestos a los efectos del fenómeno, ya que residen en zonas propensas a inundaciones y deslizamientos.
“Los desplazamientos y la pérdida de espacios seguros (ya sea en el hogar, la escuela o la comunidad) pueden tener profundas consecuencias en la vida de los niños y adolescentes”, señaló una representante de la organización.
Además, destacó que durante una emergencia, la separación de sus familias, el incremento del estrés y la falta de atención, junto con el riesgo de recurrir al trabajo infantil o a otras estrategias de supervivencia, pueden comprometer la protección y el bienestar de los menores. Asimismo, la pérdida abrupta de su hogar o escuela, así como la ruptura de sus rutinas de seguridad, puede provocar serias alteraciones emocionales.


















