Felipe Isidro, catedrático especializado en ejercicio físico, resalta en sus redes sociales los beneficios de esta práctica, afirmando que las intervenciones que fomentan el uso de escaleras pueden resultar hasta seis veces más costo-efectivas que otras opciones de actividad física.
“Subir y bajar escaleras es un factor crítico de autonomía personal”, explicó Isidro en una publicación que detalla las ventajas de esta actividad. Agregó que este hábito puede contribuir a combatir el sedentarismo y que las iniciativas diseñadas para promover el uso de escaleras son, en términos de costo-efectividad, seis veces superiores a las de las alternativas más cercanas.
Esta afirmación se basa en estudios sobre salud pública que analizan tanto el costo como la efectividad de las intervenciones, y no implica que el uso de escaleras sea seis veces más efectivo que cualquier otro tipo de ejercicio.
El especialista también subrayó que incluso una breve sesión de un minuto subiendo escaleras a un ritmo moderado puede ayudar a reducir los niveles de glucosa tras una comida. Esta afirmación cuenta con respaldo científico: un estudio realizado y publicado en 2024 reveló que un minuto de actividad escalonada después de una comida generó una disminución en la glucosa posprandial, mientras que tres minutos ofrecieron beneficios adicionales en la sensibilidad a la insulina.
Entre las principales ventajas asociadas al uso regular de las escaleras se encuentran:
La recomendación de Isidro también aboga por una aproximación simple: comenzar con pequeñas cantidades de ejercicio resulta más beneficioso que no hacer nada en absoluto. Aunque un minuto de escaleras no sustituye una rutina de entrenamiento completa, sí puede ser un medio práctico para incrementar la actividad física y romper largos períodos de inactividad.
De hecho, las investigaciones indican que incorporar episodios cortos de actividad a lo largo del día puede facilitar la acumulación de movimiento, sin necesidad de reservar una hora para entrenar.
No es necesario comenzar subiendo varios pisos rápidamente para disfrutar de estos beneficios. Se pueden incluir breves períodos de actividad escalonada durante el día, como optar por las escaleras en lugar del ascensor o realizar tandas cortas de uno o dos minutos a un ritmo que resulte cómodo.
A medida que la resistencia aumenta, se puede incrementar paulatinamente la intensidad. Para aquellos que llevan un estilo de vida sedentario, iniciar con períodos breves permite incorporar actividad sin que necesariamente se considere una sesión formal de ejercicio. Ante la aparición de dolor, mareos o falta de aire inusuales, es aconsejable detenerse y consultar a un profesional de la salud.


















