El tenista de 34 años había llegado a este partido decisivo tras una semana excepcional, destacándose por su potente rendimiento que justificó su presencia en la final. Mena había conquistado previamente el Challenger de Porto en Portugal y había llegado a la definición en Augsburgo, Alemania. Durante su camino hacia la final en Buenos Aires, superó a los argentinos Renzo Olivo, Guido Justo y Nicolás Kicker, además del brasileño Pedro Boscardin Dias.
Sin embargo, el encuentro con Barrena tuvo un desarrollo muy distinto. El séptimo preclasificado tomó el mando desde el inicio y se adjudicó el primer set 6-4. En el segundo set, la distancia se amplió rápidamente hasta 4-0, momento en que Mena vivió la etapa más intensa desde lo emocional en la definición.
Las imágenes registran al argentino con los ojos llenos de lágrimas mientras intentaba recomponerse en medio del juego. Minutos más tarde, su contrincante selló el partido y levantó el trofeo, logrando así una revancha de la final que había perdido el año anterior ante Román Burruchaga.
El vínculo de Mena con el tenis está profundamente arraigado en la figura de su padre. Gabriel Mena, quien fue tenista y entrenador, alcanzó a posicionarse en el puesto 430 del ranking ATP en singles tras ser uno de los mejores juveniles del país. Después de retirarse, se dedicó a entrenar a varios jugadores destacados, entre ellos Gastón Gaudio, Facundo Bagnis y Martín Alund. Gabriel falleció en 2020, a los 55 años.
Gabriel fue quien introdujo a Facundo en el mundo del tenis. Mena comenzó a jugar a los cinco años, siguiendo los pasos de su padre. Esta relación fue fundamental en la trayectoria de Facundo, quien meses atrás durante las Finales del Interclubes de la Asociación Argentina de Tenis (AAT), representando al Temperley Lawn Tennis, compartió: “Fue reeditar un poco lo que vivió mi papá, que salió campeón dos veces en el Interclubes. Todos los que vinieron a alentar acá eran amigos suyos. Entonces, para mí, representar al club frente a los amigos de mi viejo es único. Sentí que él estuvo conmigo.”
En una anterior entrevista, Mena también reflexionó sobre la influencia de su padre en su carrera: “Se lo debo cien por cien a él. Siempre quise seguir sus pasos y eso me acercó al tenis. Fue una pieza fundamental.”
Nacido en 1992, Mena debutó profesionalmente en 2009. Diestro y con un revés a dos manos, su físico y su potente drive son las claves de su estilo de juego. En septiembre de 2022 alcanzó su mejor ranking, en el puesto 127 del mundo. Además, ha competido en la qualy de los cuatro torneos de Grand Slam en individuales, logrando un lugar en la qualy del Australian Open en cinco ocasiones y conquistando cinco títulos en el circuito Challenger.
La final evidenció a Barrena como un jugador dominante desde el inicio. Con solo 23 años, se adueñó rapidamente del encuentro, llevando a cabo una actuación contundente que dejó a Mena sin respuestas.
Barrena logró levantar por tercera vez un trofeo de la categoría Challenger, habiendo celebrado previamente en 2025 en Tucumán y Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. La victoria en Buenos Aires marca su primer título Challenger desde esa consagración en Bolivia.
Posteriormente, durante la premiación, Barrena ofreció un emotivo homenaje a Mena, recordando sus años de entrenamiento juntos. “Yo tenía 8, 9 años y entrenaba con vos y con tu papá. Gracias por los consejos que me diste siempre. Esto es también gracias a vos, formaste parte de mi infancia,” expresó Barrena en agradecimiento.


















