El episodio ocurrió durante el Congreso Nacional de la Juventud, realizado en Tucumán, y fue presentado como una forma de protesta contra el gasto legislativo. Al finalizar la acción, los participantes entonaron una canción vinculada con el espacio político del presidente Javier Milei.
El gobernador Osvaldo Jaldo cuestionó lo ocurrido y sostuvo que las críticas al funcionamiento de la Legislatura no justifican una agresión contra una institución democrática. Remarcó que el Poder Legislativo representa a la ciudadanía y ocupa un lugar central dentro del sistema republicano.
Jaldo también señaló que la Legislatura es uno de los poderes que dejan de funcionar durante los golpes de Estado y consideró que el episodio excedió una diferencia política al constituir, según su interpretación, una agresión contra una institución democrática.
El rechazo también alcanzó a dirigentes de distintos bloques de la Legislatura. Claudio Viña, titular del bloque Compromiso Tucumán, se distanció de la acción y afirmó que no avala ningún hecho de vandalismo o violencia, incluso cuando se presente como una representación simbólica.
Desde el bloque Justicialista, su presidente, Roque Tobías Álvarez, sostuvo que la destrucción de una representación del edificio legislativo puede interpretarse como un ataque simbólico contra el lugar donde están representados distintos sectores de la sociedad.
La propia Legislatura avanzó además con un proyecto de resolución para expresar su repudio a los actos de agresión, vandalismo y destrucción simbólica registrados durante el encuentro. La iniciativa lleva las firmas del presidente subrogante Sergio Mansilla, el vicepresidente segundo Alfredo Toscano y el legislador José Manuel Cano.
Las autoridades legislativas advirtieron que la normalización de este tipo de violencia simbólica puede afectar la convivencia democrática y generar un precedente de intolerancia hacia las instituciones.
Por su parte, Lisandro Catalán, diputado nacional y referente de La Libertad Avanza en Tucumán, relativizó el episodio y sostuvo que no debería desviar la discusión sobre el presupuesto de la Legislatura. Planteó que el eje del debate debe estar puesto en el costo de la política y en el funcionamiento de las estructuras legislativas.
Catalán aclaró, al mismo tiempo, que el espacio rechaza la violencia y aseguró que los libertarios de Tucumán no buscan eliminar la Legislatura, sino promover un funcionamiento que, según expresó, tenga un presupuesto razonable y esté concentrado en la tarea legislativa.
El episodio volvió a instalar así una discusión política en torno al funcionamiento y los gastos de la Legislatura provincial, aunque las autoridades del cuerpo centraron su respuesta en el rechazo a la utilización de acciones de violencia simbólica contra una institución democrática.


















