Entre los planteos que forman parte de las conversaciones aparece la intención de preservar las conducciones locales de ambos partidos. En ese esquema, se mencionan los casos de Vicente López, bajo la conducción de Soledad Martínez, del PRO, y Tres de Febrero, gobernado por Diego Valenzuela, de LLA. Sin embargo, dentro del espacio libertario hay dirigentes que cuestionan que ese criterio pueda aplicarse de manera automática.
La postura que plantean esos sectores es que todas las candidaturas deberían quedar sujetas a negociación. El argumento es que, si existe disconformidad de los vecinos con una gestión municipal, LLA debería contar con la posibilidad de presentar un postulante propio o, al menos, proponer nombres para integrar las listas legislativas o de los gobiernos locales.
También sostienen que numerosos dirigentes territoriales vienen trabajando desde hace años para acceder a candidaturas y que no deberían quedar desplazados por un acuerdo entre las conducciones partidarias. En ese sentido, dentro de LLA consideran que el PRO perdió fuerza en distintos municipios y que esa situación debería ser contemplada al momento de definir las listas.
La discusión incluye además a la Unión Cívica Radical (UCR). En LLA existe interés en sumar al radicalismo al armado, aunque reconocen que no habría un respaldo orgánico de todo el partido y que una eventual incorporación agregaría dificultades a la hora de definir las candidaturas.
Ante este escenario, dentro del espacio libertario comenzó a tomar fuerza la posibilidad de recurrir a una primaria para resolver quiénes competirán por las postulaciones. La propuesta parte de la confianza que algunos dirigentes expresan respecto de sus posibilidades frente a representantes del PRO y de la UCR.
En paralelo, el jefe del bloque del PRO, Cristian Ritondo, planteó que todavía falta tiempo para hablar de un acuerdo electoral. Luego de una reunión entre dirigentes de ambos espacios en la Casa Rosada, sostuvo que “faltan muchos meses para las elecciones” y señaló que, por el momento, la discusión está concentrada en otros asuntos.
Ritondo remarcó además la necesidad de coordinar la agenda legislativa y avanzar con reformas estructurales. Según explicó, la definición de eventuales acuerdos electorales debe quedar para una instancia posterior, mientras que el PRO continuará acompañando los cambios impulsados por el Gobierno.
El dirigente también planteó la necesidad de darle certidumbre política al programa económico y vinculó esa cuestión con el riesgo de un eventual regreso del peronismo al Gobierno.
De esta manera, las conversaciones entre LLA y el PRO continúan abiertas, con coincidencias en torno a la necesidad de coordinar acciones y diferencias todavía pendientes sobre el armado territorial, la definición de candidaturas y la eventual incorporación de la UCR.


















