Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street también atraviesan un cierre de mes adverso, aunque con desempeños dispares. Entre los papeles más castigados se encuentran los bancos, que acumulaban pérdidas cercanas al 20%.
El comportamiento de los mercados respondió durante septiembre a una combinación de factores externos e internos. A nivel internacional, la persistencia de tasas elevadas en los bonos del Tesoro de Estados Unidos, la volatilidad financiera y la caída de materias primas como el petróleo impulsaron una mayor búsqueda de activos considerados más seguros.
Ese movimiento redujo el interés de los inversores globales por los mercados emergentes y periféricos, lo que afectó especialmente a los bonos y las acciones argentinas.
En las primeras horas de la última rueda del mes, las tasas de los bonos estadounidenses mostraban una leve moderación después del fuerte incremento registrado durante las jornadas anteriores. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años había alcanzado su nivel más alto desde 2002. En paralelo, los futuros de los principales índices de Wall Street presentaban movimientos acotados: los contratos del S&P 500 y del Dow Jones se mantenían estables, mientras que los del Nasdaq 100 retrocedían 0,1%.
En el plano local, otro de los focos de preocupación estuvo puesto en el mercado cambiario y en la capacidad del Banco Central para acumular reservas. La menor liquidación estacional del sector agropecuario durante el trimestre volvió a instalar dudas sobre el ingreso de divisas, en un contexto marcado además por la proximidad de vencimientos de deuda.
Este martes, el Banco Central compró US$ 70 millones en el mercado. Con esa operación, las adquisiciones acumuladas durante septiembre llegaron a US$ 330 millones, el menor registro desde el comienzo del programa de recompra de reservas iniciado en enero.
A estos factores se sumó la incertidumbre vinculada con el escenario político y legislativo. Las dificultades del oficialismo para avanzar con su agenda de reformas en el Congreso, junto con señales de desaceleración de la actividad económica y el consumo, contribuyeron a una posición más cautelosa entre los fondos institucionales.
El ajuste tuvo un impacto particularmente fuerte sobre las acciones bancarias. Los inversores redujeron posiciones después de las subas acumuladas en los meses anteriores y elevaron la exigencia de rendimiento para asumir riesgo argentino, en un escenario de corto plazo marcado por mayores niveles de incertidumbre.

















