La presencia de Javier Milei junto a 13 mandatarios provinciales fue interpretada por la Casa Rosada como una oportunidad para acercar posiciones y avanzar en una negociación que lleva meses. El Presidente mantuvo un encuentro con los gobernadores durante la agenda en Francia y también compartió con ellos la actividad vinculada con la Argentina Week y la reunión con el presidente francés, Emmanuel Macron.
Dentro del oficialismo consideran que las señales políticas y económicas transmitidas durante la gira pueden ser suficientes para acercar a los mandatarios que todavía no fijaron una postura definitiva. En ese esquema, Karina Milei asumió un papel central en las conversaciones y transmitió a los gobernadores que La Libertad Avanza no presentará candidatos para competir contra ellos en sus respectivos distritos durante las elecciones provinciales.
La secretaria general de la Presidencia también participó de un encuentro político con los mandatarios, en el que escuchó sus planteos sin la presencia del Presidente. La intención oficial fue reducir las tensiones que se habían acumulado durante los últimos meses entre la Nación y las provincias.
En paralelo, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, mostraron disposición para continuar las conversaciones. Los gobernadores tuvieron la posibilidad de exponer sus posiciones individualmente y plantear sus demandas ante los funcionarios nacionales.
De la comitiva participaron Rolando Figueroa, Ignacio Torres, Alberto Weretilneck, Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio, Gustavo Sáenz, Juan Pablo Valdés, Leandro Zdero, Carlos Sadir, Claudio Vidal, Marcelo Orrego, Raúl Jalil y Jorge Macri, además de la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto. La nómina fue confirmada oficialmente por el Gobierno.
El clima posterior a esas reuniones generó optimismo dentro del oficialismo. Sin embargo, ese entusiasmo convive con una realidad política más incierta: aunque algunos gobernadores ya habían expresado respaldo a la reforma política, la mayoría de los mandatarios que viajaron a París no explicitó públicamente una decisión definitiva sobre las PASO.
Entre quienes ratificaron su posición favorable estuvieron Ignacio Torres, Alfredo Cornejo y Rogelio Frigerio. El resto de los gobernadores mantuvo, según el material, sus cartas sin revelar. Otros mandatarios provinciales optaron directamente por no participar del viaje, entre ellos Maximiliano Pullaro.
Para el Gobierno, además de las concesiones políticas, existe un incentivo económico para las provincias. La presencia en París de buena parte del equipo económico —Luis Caputo, el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza— reforzó esa dimensión de las conversaciones.
Desde el oficialismo sostienen que las provincias pueden beneficiarse del acceso a financiamiento externo a tasas más bajas para desarrollar obras. Esa posibilidad es presentada como uno de los elementos que podría favorecer un entendimiento con los gobernadores, junto con las inversiones y el crecimiento de las economías provinciales.
La Casa Rosada también interpreta el encuentro como una continuidad respecto de la estrategia de mostrar coordinación entre el Gobierno nacional y las provincias. La administración de Milei busca transformar ese acercamiento político en respaldo parlamentario para su agenda, en particular para la reforma electoral.
El escenario legislativo, sin embargo, agrega presión sobre los tiempos. La oposición convocó a una sesión especial en Diputados para el 15 de octubre, en la que buscará avanzar con el rechazo del DNU 70/23 y abordar otros temas, en una jornada que además coincidirá con una movilización vinculada al financiamiento universitario.
En ese contexto, el oficialismo analiza cuándo llevar al recinto el debate sobre la reforma política. La intención es definir el tratamiento antes de que termine octubre, aunque dentro del Gobierno también evalúan si conviene acelerar el proceso o postergar la discusión.
El Gobierno considera que el entendimiento alcanzado en París puede ser un punto de partida para destrabar las negociaciones, pero las posiciones definitivas de los gobernadores todavía deberán traducirse en respaldos concretos dentro del Congreso.


















