En el otro extremo, el perfil de consumo básico queda alcanzado por al menos 21 tributos anuales, mientras que el perfil medio afronta un mínimo de 34. La composición también cambia según el tipo de bienes y servicios adquiridos y las características del contribuyente.
En el caso de mayor consumo, con un trabajador asalariado alcanzado por el Impuesto a las Ganancias, de los 43 tributos identificados, 22 son nacionales, ocho corresponden a las provincias y 13 son municipales.
El IVA es el único gravamen que incide sobre la totalidad de los bienes y servicios considerados. Otros tributos tienen una cobertura menor, aunque alcanzan una parte significativa de las compras. Entre ellos se encuentran Ingresos Brutos, la Tasa por Inspección, Seguridad e Higiene y el Impuesto al Cheque, que impactan en más del 90% de las adquisiciones contempladas en los distintos perfiles.
La reducción respecto del año pasado está vinculada con la eliminación de tres impuestos internos nacionales, que fueron derogados mediante la Ley 27.802.
El perfil básico contempla 10 categorías de consumo masivo, entre ellas alimentos, bebidas, servicios públicos, telefonía móvil, internet, plataformas de streaming y utilización de tarjetas de crédito. En este nivel se contabilizan 20 tributos vinculados con consumo y stock.
Cuando se incorpora una vivienda, un vehículo, seguros, combustible, entretenimiento y productos electrónicos, el perfil medio suma 15 bienes adicionales y alcanza un mínimo de 33 tributos.
La propiedad de una vivienda y de un automóvil explica buena parte de los tributos municipales que aparecen al pasar de un perfil al otro. En particular, ambos bienes están asociados con cinco de los seis gravámenes municipales adicionales considerados para estos niveles de consumo.
El perfil de mayor capacidad de gasto incorpora otros consumos y bienes. En total contempla 20 categorías, entre ellas un segundo automóvil, pasajes aéreos dentro del país, alojamiento en hoteles, restaurantes, vacaciones en el exterior y la renovación anual del vehículo por uno cero kilómetro. Estos consumos agregan ocho tributos nacionales respecto del perfil medio.
La cantidad de gravámenes también depende de la manera en que se obtienen los ingresos. Un trabajador asalariado alcanzado por Ganancias o un profesional independiente incorpora dos tributos nacionales adicionales, mientras que un monotributista o un empleado que no está alcanzado por ese impuesto suma uno.
El consumo de tabaco agrega, a su vez, tres tributos nacionales adicionales en cualquiera de los tres perfiles analizados.
Los datos forman parte del “Vademécum tributario argentino de personas humanas 2026”, un relevamiento que analiza los impuestos, tasas y contribuciones que recaen sobre las personas según sus actividades, consumos y patrimonio.
El análisis señala que, aunque solamente 10 impuestos concentran el 94% de la recaudación tributaria consolidada del país, existe una cantidad mucho mayor de gravámenes distribuidos entre los distintos niveles de gobierno. Esta diversidad genera una estructura tributaria compleja y puede traducirse en mayores costos de administración para los distintos actores económicos y para el propio Estado.

















