El doctor Jorge Tartaglione sostiene que la medicina contemporánea ha cambiado radicalmente; ya no se limita simplemente a observar un valor aislado en los análisis de sangre, sino que se centra en calcular el riesgo individual de cada paciente. “Antes yo te decía, vos tenés que tener el colesterol por debajo de 200. Hoy tengo que hacerle un riesgo, le saco un riesgo, veo un riesgo y veo qué hago”, comentó el especialista al detallar cómo se gestiona hoy la salud cardiovascular durante las consultas médicas. Para clarificar cómo opera el mecanismo biológico, el médico ilustró que las arterias pueden compararse a una autopista por donde circulan distintos tipos de vehículos. En esta analogía, se mencionan dos tipos de colesterol: el colesterol bueno, que podría simbolizarse como un “camioncito que va agarrando de la pared el colesterol y se lo lleva al hígado”, y el colesterol malo, que tiende a depositarse en las paredes arteriales. Sin embargo, el riesgo de problemas cardiovasculares aumenta significativamente con la presencia de un tercer componente, la lipoproteína A o Lp(a). Tartaglione enfatiza la importancia de realizar un examen específico: “Si tenés esto, tenés que hacértelo una vez en la vida. Te tienen que medir lipoproteína A. Tiene un componente genético”. El cardiólogo advirtió que la evaluación del riesgo es un procedimiento técnico que establece la agresividad del tratamiento médico requerido. En caso de que el riesgo sea bajo, el objetivo será mantener el colesterol LDL por debajo de 100 mg/dl; si el riesgo es alto, esta meta desciende a 70 mg/dl. Para los pacientes que han sufrido eventos cardíacos previos o infartos, la recomendación es incluso más rigurosa: “Tenés que llevarlo menos de 55”, subrayó el especialista. Estas metas se definen tras una evaluación exhaustiva que tiene en cuenta factores como la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo y el estrés. Uno de los aspectos críticos que abordó el doctor es la medicación y sus efectos secundarios. Al responder a la inquietud sobre los dolores musculares que pueden causar las estatinas, aclaró que estos síntomas afectan a aproximadamente un 20% de los pacientes. En estos casos, la ciencia ha avanzado en la búsqueda de alternativas, como el ácido bempedoico. “Se cambia por otro medicamento nuevo últimamente que se llama ácido bempedoico, pero esto siempre consulta a tu médico”, advirtió Tartaglione. En lo que respecta a hábitos saludables para controlar el colesterol, la orientación del especialista fue clara: “Comé lo que venga de la tierra, comé lo que del sol, hacé la dieta Mediterránea”. Esta dieta, junto con una adecuada calidad de sueño, el control del peso y la eliminación total del tabaco, constituye un pilar fundamental para mantener el colesterol en niveles adecuados. En cuanto al tabaquismo, el cardiólogo enfatizó el grave impacto que tiene en la salud: “Cada vez que fumás, estás pensando en cucarachas; cada vez que fumás, apretás la arteria con cada pitada que vos das”.

















