Las lluvias registradas al final del invierno, seguidas de temperaturas más elevadas, favorecen el crecimiento de la vegetación y la liberación de polen. Las personas sensibles a estas partículas y a las esporas de moho pueden experimentar un agravamiento de los síntomas respiratorios y, en quienes tienen asma, un aumento de las molestias.
En Argentina, las condiciones húmedas asociadas al fenómeno de El Niño durante la primavera de 2026 constituyen un factor adicional de preocupación. La humedad elevada puede favorecer la presencia de moho en el ambiente y crear condiciones propicias para que los ácaros del polvo se multipliquen dentro de las viviendas.
La relación entre las alergias y el sueño está estrechamente vinculada con síntomas como la congestión y el goteo nasal. La exposición al polen y al polvo puede desencadenar una respuesta inflamatoria en la mucosa nasal, dificultar el paso del aire e interrumpir el descanso. Como consecuencia, algunas personas se despiertan varias veces durante la noche o comienzan el día con una sensación de malestar y cansancio.
Los ácaros del polvo representan una fuente frecuente de exposición dentro del dormitorio. Estos organismos microscópicos encuentran condiciones favorables en colchones, almohadas, sábanas y cobertores, donde pueden acumularse con el tiempo. La presencia de mascotas en la cama también puede aumentar el contacto con partículas alergénicas procedentes de la caspa animal.
Otro hábito que puede favorecer la entrada de alérgenos es dormir con las ventanas abiertas. Durante la primavera, el polen presente en el aire puede ingresar al dormitorio y depositarse sobre distintas superficies, lo que incrementa la exposición durante las horas de descanso.
Las consecuencias de las alergias no se limitan a los síntomas físicos. Una revisión de 49 estudios que reunió datos de más de 18 millones de participantes encontró que el 25% de las personas con rinitis alérgica presentaba depresión, otro 25% experimentaba ansiedad y el 65% registraba niveles elevados de estrés.
El análisis también indicó que el 48% de los participantes informaba una mala calidad del sueño y que el 59% dormía menos de siete horas por noche. Los resultados señalaron una relación entre el descanso insuficiente y las dificultades emocionales, que pueden retroalimentarse y afectar el bienestar cotidiano.
Para reducir la presencia de alérgenos, una de las principales recomendaciones es lavar las sábanas, las fundas de almohadas y los cobertores al menos una vez por semana. En el caso de los ácaros, se aconseja utilizar un ciclo de lavado que alcance los 54 °C durante al menos 15 minutos, siempre que los tejidos lo permitan. También pueden emplearse fundas protectoras específicas para colchones y almohadas.
Controlar la humedad del dormitorio es otra medida importante, ya que los ácaros prosperan en ambientes húmedos. El uso de un deshumidificador puede ayudar a mantener condiciones menos favorables para su proliferación. Además, los purificadores de aire con filtros HEPA pueden retener partículas como el polvo, el polen y la caspa animal.
Para conservar su eficacia, es necesario limpiar o reemplazar los filtros de los equipos según las indicaciones del fabricante. La capacidad de circulación del aire también influye en el rendimiento de los purificadores.
La limpieza frecuente de alfombras y rincones ayuda a reducir la acumulación de polvo. A esto se suma la recomendación de mantener las ventanas cerradas durante la noche, especialmente en períodos de alta concentración de polen, y evitar que las mascotas duerman en la habitación cuando existe sensibilidad a los alérgenos animales.
Si las medidas ambientales no alcanzan para controlar los síntomas o las molestias comienzan a interferir con el sueño y las actividades diarias, es importante consultar con un profesional de la salud. Según cada caso, el tratamiento puede incluir antihistamínicos, aerosoles nasales con corticoides, gotas oftálmicas específicas o inmunoterapia.
La combinación de una limpieza regular, el control de la humedad y la reducción de la exposición a los alérgenos puede ayudar a mejorar las condiciones del dormitorio durante la temporada de polinización. Sin embargo, cuando las alergias persisten o afectan el descanso de manera significativa, la evaluación médica permite determinar el tratamiento más adecuado.


















