Los indicadores muestran que las ganancias de las granjas se acercan a los valores más bajos de los últimos diez años. Durante el tercer trimestre, los establecimientos de eficiencia media registraron un margen neto promedio de apenas $107 por kilo comercializado, menos de la mitad de los $226 obtenidos en igual período del año anterior. La diferencia es todavía más significativa frente al promedio histórico de $391 por kilo correspondiente a los terceros trimestres de la última década.
La situación se agravó hacia el cierre del período analizado. En septiembre, el margen neto descendió a apenas $48 por kilo vendido, mientras que la rentabilidad sobre los costos totales se ubicó en el 2%. Para el conjunto del tercer trimestre, ese indicador había alcanzado el 4,6%, frente al 9,5% registrado un año antes y al promedio histórico del 15,2%.
El principal factor detrás de este deterioro es la evolución de los precios de comercialización. El valor del capón, que constituye la principal fuente de ingresos de las granjas, acumula dos años de comportamiento desfavorable. Entre julio y septiembre promedió $2.386 por kilo a valores constantes, lo que representó una caída interanual del 7,1% y un nivel 19,3% inferior al promedio histórico para ese período.
Del lado de los gastos, el panorama fue diferente según la moneda utilizada para medirlos. Los costos totales descendieron un 3% interanual en términos reales y promediaron $2.327 por kilo producido. Sin embargo, medidos en dólares reales, aumentaron un 11,3% y llegaron a US$1,53 por kilo. Esta diferencia muestra que la reducción de los gastos en pesos constantes no alcanzó para compensar el deterioro de los ingresos.
La alimentación continúa siendo el componente de mayor incidencia en la estructura productiva, con aproximadamente el 60% de los costos totales. Durante el tercer trimestre registró un incremento del 3% respecto del período anterior, interrumpiendo dos trimestres consecutivos de bajas. No obstante, en la comparación interanual todavía presentó una disminución real del 1%.
Los restantes componentes también mostraron comportamientos diferenciados. Los gastos asociados a fletes y guías se redujeron un 19% frente al año anterior, mientras que los costos de genética y sanidad bajaron un 7% y un 9%, respectivamente. La mano de obra, en tanto, permaneció prácticamente estable.
Al observar los valores históricos, algunos rubros continúan por encima de sus registros habituales. Los costos laborales superaron en un 7% el promedio de los terceros trimestres de la última década, mientras que los gastos energéticos se ubicaron un 13% por encima de esa referencia.
Las diferencias de rentabilidad también son importantes según el nivel de eficiencia de cada establecimiento. Las granjas de mayor eficiencia consiguieron un margen neto de $348 por kilo comercializado, equivalente al 16,8% de sus costos. En el extremo opuesto, los establecimientos de menor eficiencia registraron pérdidas de $297 por kilo, lo que representó un resultado negativo equivalente al 10,8% de sus costos de producción.
Otro elemento que condiciona al sector es el crecimiento de la oferta disponible en el mercado argentino. Entre enero y septiembre, las importaciones de carne porcina aumentaron un 24% interanual y alcanzaron las 66.600 toneladas equivalentes res.
En el mismo período, las exportaciones también mostraron una recuperación significativa, con un incremento del 400%. Sin embargo, su volumen total fue considerablemente menor y llegó a 7.100 toneladas. La diferencia entre las compras y las ventas externas contribuyó a ampliar la disponibilidad de carne en el mercado interno y constituye uno de los factores que explican la debilidad de los precios que reciben los productores.
El escenario presenta una particularidad: el aumento de la oferta coincidió con una expansión del consumo. Durante los primeros nueve meses del año, la demanda interna de carne porcina creció un 12% y alcanzó niveles récord. Pese a ese avance, la evolución de los precios de venta y la mayor competencia por el ingreso de producto importado continúan presionando sobre los resultados económicos de las granjas.


















