“Pongan más huevos, pongan más corazón, porque esto es River”, retumbó desde la popular y se propagó rápidamente por todo el Monumental. Esta fue la primera señal de una noche cargada de tensión. Posteriormente, llegaron los cantos de aliento característicos; sin embargo, cuando se anunció la alineación, algunos silbidos dirigidos a Coudet se hicieron escuchar, aunque fueron leves.
El jugador que más claramente fue criticado fue Facundo Colidio, con quien la afición nunca logró forjar un lazo. El delantero cuenta con tres años en el club, sin haber cumplido con las expectativas, y recientemente recibió una propuesta de Vasco da Gama.
El descontento de los hinchas se entiende dentro del contexto actual. River se presentaba al encuentro con Rosario Central tras haber perdido los tres partidos disputados en el semestre, acumulando así cuatro derrotas consecutivas en competiciones organizadas por la AFA, incluyendo la final perdida con Belgrano el 24 de mayo. Desde que reinició la actividad, el equipo ha enfrentado solo decepciones: cayó 3-1 ante Aldosivi y fue eliminado de la Copa Argentina, además de perder en las dos primeras fechas del Clausura ante Barracas Central y Gimnasia, ambos por 1-0.
La preocupación también se hizo eco dentro del club, lo que llevó al cuerpo técnico y al plantel a adoptar una medida drástica: no emitirán declaraciones. No habrá palabras ni en zona mixta ni en el campo de juego tras el partido, y Coudet tampoco ofrecerá la conferencia de prensa obligatoria. Esta decisión acarreará multas previstas por la Liga Profesional por el incumplimiento de estas normativas. “Priorizamos trabajar en silencio”, manifestaron fuentes cercanas al plantel.
Otro punto de interés era la condición del campo de juego. Después de recibir críticas tras el partido contra Barracas Central, el césped mostró mejoría y, según informaron desde el club, seguirá evolucionando en las semanas venideras.
Desde River indicaron que el Monumental se encuentra en la fase final de la conversión al sistema de césped híbrido. “Durante este receso, se decidió regresar a este sistema, que proporciona las mejores condiciones para el desarrollo del juego y fomenta una circulación más rápida de la pelota”, precisaron.
Además, recordaron que el proceso requiere alrededor de 70 días para alcanzar su estado óptimo. “La última vez que se implementó fue durante la pandemia. En el corto plazo, volverá a exhibir su mejor versión”, añadieron.
Los trabajos en el campo de juego continuaron incluso minutos antes de que comenzara el partido. Luego de la entrada en calor de los jugadores, empleados del club ingresaron al terreno con estacas para nivelar algunos tramos de césped en las áreas más perjudicadas.
Para ese momento, el ambiente en las gradas ya había cambiado. El reclamo inicial se transformó en un apoyo incondicional y el Monumental volvió a unirse en torno a un equipo que busca superar una de las etapas más difíciles de los últimos años.


















