“Cuando una pareja se divorcia, para los hijos el hecho de que papá y mamá estén juntos es secundario”, afirma Guerrero. Según su perspectiva, la paternidad es un lazo insustituible que perdura a pesar de las dificultades en la relación, por lo que informar a los hijos sobre la separación es una responsabilidad ineludible para los padres.
Antes de emprender esta conversación, es fundamental que los adultos atraviesen su propio proceso de duelo. Guerrero menciona: “Podemos elaborar duelos sanos y adaptativos, o bien duelos patológicos. Las cuatro fases del duelo, que también aplican al de pareja, son: negación, rabia, tristeza y reconstrucción”.
El psicólogo explica que pasar por estas etapas de forma adecuada permite a los padres aprender de la situación y adaptarse a los cambios. En contraposición, estancarse en alguna de estas fases puede dar lugar a períodos de sufrimiento que, inevitablemente, impactarán en los hijos.
Independientemente de la naturaleza del divorcio, la preocupación principal de los padres suele ser cómo y cuándo comunicar la noticia a sus hijos, quienes estarán ansiosos por conocer sus reacciones. “Ya sea que la decisión les caliente o no la cabeza, siempre será dolorosa por la incertidumbre que genera”, añade el profesional.
Rafa Guerrero, especializado en psicología infantil y adolescente, neuroeducación, apego y trauma, comparte una serie de pautas útiles para aquellos padres que se encuentran en la difícil tarea de informar a sus hijos sobre una separación.
Entre sus conclusiones, destaca que “a diferencia de lo que se piensa, la resiliencia y adaptación de los niños no tienen límites”.
A continuación, Guerrero enumera puntos clave: “No informar o evitar la conversación con los hijos nunca es una opción. Se debe explicar la decisión, sin entrar en detalles de los conflictos subyacentes. Es vital aclarar quién de los dos se mudará y con quién residirán los niños”.
“En un divorcio se acaba la pareja, pero el rol parental sigue inalterable, aunque las interacciones cambien”.
Además, resalta que ambos padres deberían estar presentes al momento de dar la noticia, y acordar el día y el lugar para garantizar un entorno propicio. “Mientras más tranquilas estén las figuras parentales, más seguros se sentirán los niños”.
Se sugiere presentar la separación como un acuerdo mutuo, a pesar de que en realidad uno de los dos haya tomado la decisión. Guerrero también menciona que es crucial no dejar áreas en la oscuridad para los hijos; ser claros y concretos es esencial, aun cuando la noticia pueda causar dolor inicialmente.
Los padres deben coordinarse previamente para ofrecer un mensaje coherente y evitar dramatizar o mostrarse como víctimas. Es fundamental dejar en claro a los hijos que no tienen control sobre la ruptura y que esta no es culpa suya.
El profesional enfatiza la importancia de permitir que los niños expresen sus emociones y formulen preguntas, ya que es normal que experimenten una variedad de sentimientos, incluyendo rabia, tristeza o culpabilidad.
Por último, Guerrero destaca que asegurar a los hijos que la calidad de su relación no se verá afectada puede contribuir significativamente a su bienestar emocional, dado que suelen centrarse en su propia experiencia y relegar a sus padres a un segundo plano. Aclararles que la dinámica con sus padres permanecerá constante puede resultar reconfortante para ellos.


















