La caída profundizó el desempeño negativo que la compañía viene registrando en el mercado británico. En el último mes, sus acciones acumularon una baja superior al 30%, en un período en el que también se intensificaron las medidas del Gobierno de Javier Milei respecto de las actividades hidrocarburíferas en la zona.
Uno de los principales impactos sobre la cotización se produjo a comienzos de septiembre, cuando el Presidente envió al Congreso un proyecto de ley destinado a ampliar y endurecer las sanciones para las empresas que operen en el Atlántico Sur sin aprobación argentina. Tras la presentación de la iniciativa, los papeles de Rockhopper retrocedieron 6,5% en Londres, mientras que Navitas Petroleum, su socia en el desarrollo de Sea Lion, cayó 2,3% en Tel Aviv.
Rockhopper participa con el 35% del consorcio encargado del proyecto, mientras que Navitas posee el 65%. Ambas compañías sostuvieron que el desarrollo no enfrentaría un impacto material adverso y ratificaron el cronograma previsto para la iniciativa.
De acuerdo con ese esquema, las primeras perforaciones están programadas para 2027 y el comienzo de la producción comercial está previsto para el primer trimestre de 2028. La meta inicial contempla una producción cercana a los 50.000 barriles diarios.
Sin embargo, la decisión de dos contratistas de retirarse del proyecto generó un nuevo factor de incertidumbre alrededor del desarrollo. Las empresas habrían optado por priorizar contratos vinculados con actividades en el territorio continental argentino, especialmente en Vaca Muerta.
La salida de esos proveedores introduce interrogantes sobre los tiempos de ejecución de Sea Lion y sobre los costos asociados a las operaciones offshore. La disponibilidad de servicios y componentes para un proyecto de estas características constituye un elemento relevante para sostener el cronograma de perforación y posterior producción.
El comportamiento de Rockhopper y Navitas también se diferenció de la evolución general de las compañías vinculadas con el sector energético internacional. Durante septiembre, el precio del petróleo Brent superó los 100 dólares por barril, mientras que las acciones del sector registraron una mejora cercana al 7%.
Los papeles relacionados con Sea Lion, en cambio, tuvieron un desempeño negativo durante ese período. Rockhopper cerró septiembre con una caída del 18%, mientras que Navitas acumuló una baja del 11,5%.
A las dificultades vinculadas con los contratistas y al escenario bursátil se suma la situación judicial en la Argentina. En la cuenca Malvinas Norte continúa vigente una medida cautelar dictada por la Justicia Federal que mantiene suspendidas las actividades relacionadas con el proyecto.
El Gobierno argentino también desarrolla acciones en el plano internacional para cuestionar la explotación del yacimiento. En ese marco, avanza con presentaciones ante organismos y foros vinculados con el derecho del mar, con el objetivo de obstaculizar el desarrollo de las actividades hidrocarburíferas en el área.
El proyecto Sea Lion queda así condicionado por distintos factores que exceden su planificación productiva. A las dificultades vinculadas con la provisión de servicios y el impacto sobre las cotizaciones de las compañías se suman las restricciones judiciales y la disputa diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por las actividades en las Islas Malvinas.
Pese a este escenario, el directorio de Rockhopper sostiene que cuenta con respaldo político del Foreign Office del Reino Unido y de las autoridades de las islas, mientras mantiene el objetivo de comenzar las perforaciones durante 2027 y avanzar posteriormente hacia la producción comercial.


















