Esta técnica propone eliminar la suciedad adherida sin necesidad de recurrir a productos de limpieza costosos. Sin embargo, resulta esencial verificar el material de la bandeja antes de llevar a cabo el proceso, ya que el uso del aluminio podría dañar algunas superficies.
El procedimiento consiste en mezclar agua caliente, jugo de limón y bicarbonato de sodio para facilitar el despegue de la grasa acumulada. Posteriormente, se emplea una bola de papel de aluminio para frotar la superficie. Los pasos son los siguientes:
Jiménez comentó que, en su experiencia, tuvo que repetir el proceso en varias ocasiones para conseguir eliminar toda la suciedad. “Siendo honesta, tuve que hacerlo dos veces para sacar toda la mugre, pero lo logré. Hay zonas difíciles, pero se puede volver a repetir el procedimiento”, señaló.
La clave radica en avanzar metódicamente y verificar el resultado tras cada pasada. Esto permite evaluar si es necesario repetir la limpieza sin ejercer demasiada presión sobre la superficie.
Asimismo, es crucial identificar el material y el acabado de la bandeja antes de aplicar este truco. El papel de aluminio puede rayar las superficies antiadherentes y dañar revestimientos sensibles, por lo que su uso no es recomendable en esos casos.
Si la bandeja posee un revestimiento antiadherente, la opción más segura es limpiarla con agua caliente, detergente y una esponja suave, siguiendo siempre las indicaciones del fabricante.
Por último, es importante esperar a que la bandeja se enfríe antes de manipularla, para evitar quemaduras. Empleando las herramientas adecuadas y un método acorde con su material, es posible eliminar gran parte de la grasa sin perjudicarla.


















