Durante esta jornada, los jueces también completarán el relato acerca del fallecimiento de Maradona con la nueva declaración de Carlos Díaz, el psicólogo imputado que solicitó ampliar su indagatoria. En su testimonio, Díaz compartió detalles sobre el momento en que ingresó a la habitación del Diez el día de su muerte y cómo, en ese instante, no logró percibir que Maradona ya había fallecido.
Respondió a preguntas del juez Pablo Rolón precisando los momentos críticos: “El 25 de noviembre de 2020, llegué con Cosachov a la casa de Tigre al mediodía. Abrí la puerta del dormitorio de Diego y lo vi acostado boca arriba. Al no recibir respuesta, asumí que no quería atendernos”, explicó. Cuando dijo que tardó en acercarse, añadió que se mantuvo en la puerta sin entrar. Minutos más tarde, el sobrino de Maradona ingresó con el secretario y descubrieron que el astro del fútbol había muerto.
“Mi único plan fue implementar un tratamiento de abstinencia para Maradona. Lo saben todos. Esto lo volvería a hacer porque estoy convencido de esta forma de trabajar. Mis intereses siempre fueron los mejores para el paciente. La idea era conectar a Diego con personas valiosas, principalmente a través de videollamadas”, afirmó el psicólogo ante los magistrados.
También hizo referencia a la angustiante experiencia de haber encontrado a Maradona sin vida. Aseguró: “No es fácil ver a un paciente muerto. He tenido que asistir a funerales de otros pacientes jóvenes por esta enfermedad, pero nunca había enfrentado esa situación con Diego”. Recordó cómo, al llegar a su casa y ver en la televisión el anuncio de su muerte, se sintió completamente desorientado. “Me dijeron que había ido al baño, y al llegar a casa me doy cuenta de que Maradona había muerto varias horas atrás. No entendía nada de la situación y recibí muchas llamadas de abogados, lo que me hizo aún más difícil trabajar esos días”, concluyó.
Díaz también presentó una serie de chats que muestran las tensiones en su relación con Leopoldo Luque, el neurocirujano también imputado, en el marco de este juicio donde ambos enfrentan acusaciones de homicidio simple con dolo eventual por la muerte de Maradona. En estas conversaciones privadas, se evidencia que Luque no deseaba que Carlos Díaz participara en el tratamiento del exfutbolista. En un mensaje, Luque expresó: “Hay que echarlo a la mierda”, refiriéndose a Díaz durante una charla sobre su implicación.
El psicólogo enfatizó ante los jueces: “No había aceptación de mi parte. No sabía si mi vínculo con Maradona iba a durar. Sin embargo, siempre di lo mejor para tratar de ver al paciente”. También mostró un vibrante intercambio de mensajes entre Luque y Pomargo sobre su primera reunión con Maradona, en cual Luque se refirió al psicólogo como un “chanta”, un “salame” y un “traidor”.
“Me importa un bledo lo que diga ese, no te voy a mentir. ¿Para qué debería verlo? ¿Para escuchar lo que sabe hasta Monona (la cocinera)?” comentó Luque a Pomargo, revelando su resistencia a conocer a Díaz. “Es un chanta y traidor. Con estos tipos me doy cuenta”, insistió el neurocirujano sobre el psicólogo.
Díaz utiliza estas conversaciones como prueba de que no era bienvenido en el cuerpo médico de Maradona y que no tenía influencia alguna en las decisiones de tratamiento. “No tuve poder sobre las decisiones médicas, y no podría haberlo tenido incluso si hubiese querido”, aclaró. Al hablar sobre las discordias con Luque, el psicólogo añadió: “Frecuentemente, los psicólogos somos subestimados por los médicos debido a las diferencias entre ambas disciplinas. Por eso, a menudo ocurren estas fricciones”.
“Yo propuse que participara en grupos virtuales, pero primero debía humanizarlo para que se involucre. Me faltó tiempo para continuar implementando el tratamiento. Sin embargo, lo fundamental fue garantizar que no hubiese alcohol, lo cual se logró”, manifestó Díaz. En cuanto a un intercambio previo con el fiscal, hizo referencia a una conversación en la que le pidió a uno de sus pacientes, Maximiliano Trimarchi, que lo ayudara para evitar ser allanado. Este comentario generó una percepción de que intentaba ocultar algo. Al respecto, esta jornada explicó: “Temía que al allanar a Luque y Cosachov me llevaran mi computadora, y eso me generaba problemas ya que allí tenía todos los registros de mis pacientes. Ese era mi temor”, aclaró.
Díaz abordó el desafío que enfrentó como psicólogo tratador de Maradona y se deslindó de la responsabilidad de haber participado en la decisión de la internación domiciliaria donde ocurrió su muerte. Para respaldar su postura, presentó una serie de mensajes donde Luque y Cosachov discutían acerca de esa idea mucho antes de que él se uniera al equipo médico. “Cuando llegué, lo único que sugerí fue que no hubiese alcohol en la casa. Esa fue siempre mi preocupación: un adicto con tiempo libre es probable que consuma”, comentó.
El psicólogo también reveló cuál era la situación que le inquietaba antes de la intervención quirúrgica de Maradona a principios de noviembre de 2020. “Maradona venía consumiendo menos alcohol, pero había consecuencias más graves. No comprendíamos por qué se encontraba tan mal si había disminuido la cantidad, aunque continuaba bebiendo regularmente. Esto se debía a una combinación de factores: estaba atravesando un cuadro anímico depresivo que se había agravado por la pérdida de seres queridos, sumado a la pandemia y el aislamiento, así como un hematoma subdural que se descubrió más tarde”, explicó Díaz.
Además, realizó un análisis de su función como psicólogo especializado en adicciones: “La adicción es la única enfermedad que te arrebata el alma antes de quitarte la vida. La recuperación de un adicto exige un gran esfuerzo. Cuando se pregunta por qué existe tanta intimidad con el psicólogo, o por qué el vínculo es tan particular, se debe a esto: estamos tratando con algo mucho más cercano que en otras relaciones profesionales”.
Carlos Díaz comenzó su cuarta declaración cerca de las 11:30 y anticipó que su objetivo era aclarar varios puntos debatidos previamente. Entre estos, destacó la decisión de la internación domiciliaria y cómo Luque lo excluía adjuntando su versión de los hechos. En el inicio de su declaración, recordó a los jueces: “Conocí a Diego Maradona el 26 de octubre de 2020”. Y subrayó: “No influyó en las decisiones médicas, ni pude haberlo hecho”.
La jornada estaba programada para las 10:30, como es habitual en el juzgado, pero se comunicó en el último momento que comenzaría a las 11. Los abogados ya estaban en los tribunales, pero el equipo de fiscales llegó más tarde. Asimismo, llegaron Gianinna Maradona y Verónica Ojeda, y entre los letrados se comentaba que la demora estaba relacionada con las celebraciones tras el triunfo de la selección nacional.


















