Daniel Gómez, biólogo y especialista en control de plagas, aclaró que el aire que exhalamos contiene dióxido de carbono (CO₂), un elemento que los insectos son capaces de detectar. Por lo tanto, intentar espantar a una avispa mediante un soplido podría intensificar la tensión en la situación.
“El aire que expulsamos al respirar contiene dióxido de carbono, o CO₂, y los insectos pueden detectar este compuesto”, indicó Gómez en una reciente entrevista.
La conexión entre el dióxido de carbono y la conducta de los insectos ha sido objeto de estudio durante años en la literatura científica, que analiza cómo distintos insectos perciben este gas y cómo esa percepción influye en su comportamiento.
Ante la cercanía de una avispa, se recomienda no tratar de ahuyentarla a toda costa. En lugar de soplar o hacer movimientos abruptos, la mejor estrategia es mantener la calma y permitirle el espacio necesario para retirarse.
Este consejo se alinea con las recomendaciones del Hospital Universitario Reina Sofía, que sugiere no intentar matar ni espantar a una abeja o avispa cuando se posa sobre el cuerpo o la vestimenta.
En caso de que un insecto se pose sobre una persona, Gómez aconseja no tratar de apartarlo con la mano, ya que los movimientos bruscos pueden hacer que el insecto perciba esta acción como una agresión.
El Hospital Reina Sofía aconseja quedarse quieto o mover lentamente los brazos hasta que la avispa decida marcharse. Además, si alguien se encuentra próximo a un avispero, se recomienda alejarse con tranquilidad y sin gestos repentinos.
Este último aspecto es particularmente relevante al estar cerca de un nido, ya que las avispas y avispones pueden comportarse de manera defensiva si perciben que su colonia está en peligro; las cercanías del nido son, por ende, una de las situaciones con mayor riesgo de picaduras.
Las consecuencias de una picadura no son uniformes para todas las personas. Por lo general, se puede experimentar dolor, enrojecimiento e inflamación localizada, síntomas que tienden a desaparecer con el tiempo.
Sin embargo, aquellos que son alérgicos al veneno de abejas y avispas pueden experimentar reacciones sistémicas graves. Por lo tanto, una picadura representa un riesgo mayor para quienes tienen antecedentes de alergia a estos insectos.
En resumen, la clave está en no entrar en pánico cuando una avispa se aproxime; es fundamental evitar cualquier acción que pueda incrementar la sensación de amenaza hacia el insecto. No soplar, no realizar movimientos erráticos y adoptar una actitud de calma son algunas de las recomendaciones para que el insecto se aleje por sí solo.


















