López Rosetti señaló cuatro dimensiones que conviene atender: la emocional, la vincular, la existencial o filosófica y la física. Aunque las describió como partes de un mismo conjunto, explicó por qué decidió comenzar por los sentimientos: “No somos seres racionales. Somos seres emocionales que razonan”.
Bajar la velocidad para hacerse un lugar en el día
Consultado sobre las dificultades que plantea el ritmo actual para conectarse con la vida emocional, López Rosetti respondió con una comparación: “Estamos a velocidad digital y somos analógicos”. Como ejemplo, mencionó una indicación sencilla que comparte en sus talleres de manejo del estrés: salir a caminar deliberadamente más despacio. Según explicó, modificar el paso puede ayudar a percibir el recorrido de otra manera y a prestar atención a lo que sucede durante la caminata.
La propuesta se vincula con una observación que reiteró durante la charla: “La gente en general no está en su propia agenda”. Las tareas se acumulan de la mañana a la noche y, al repasar la jornada, puede surgir una pregunta: cuánto espacio quedó para uno mismo.
Reconocer una emoción y entender por qué aparece
El médico propuso identificar qué nos pasa. Distinguir el enojo, la alegría o sentimientos como la culpa, la vergüenza y la envidia permite empezar a comprender una experiencia que, en medio del apuro, puede pasar inadvertida. Sin embargo, advirtió que ponerle nombre no alcanza si no se indaga en las causas de ese estado. “No solo etiquetar, sino comprender”, resumió. La pregunta también debe apuntar a qué situación despertó esa respuesta y cómo nos vinculamos con ella.
Durante la entrevista, retomó esa idea y precisó qué entiende por gestión emocional. “Hay que amigarse con las emociones, descubrirlas, jugar, etiquetarlas, regularlas, no controlarlas”, sostuvo. A partir de esa distinción, destacó la importancia de reconocer los cambios que atravesamos. “Vivirlas y saber que son secuencias, que son tiempos, que van pasando. Que hay una alternancia emocional”, agregó.
Aceptar lo que sucede y decidir qué hacer
La filosofía estoica también fue uno de los temas de la conversación. López Rosetti recurrió a ella para pensar la diferencia entre aquello sobre lo que podemos actuar y las situaciones que escapan a nuestra voluntad. Ante una pregunta sobre el temor a enfermar con el paso de los años, distinguió la aceptación de la resignación. “Resignación es estar doblegado. Aceptar es comprender que tenés una nueva realidad si llega la enfermedad y la pregunta es: ‘¿Qué hago yo con eso?’”, expresó.
El médico extendió la reflexión a las comparaciones. Frente a las imágenes y las expectativas externas, propuso tomar una referencia propia para evaluar los avances. “Las personas para mejorar tienen una sola cosa que tienen como modelo: uno mismo”, concluyó.


















