“Sin lugar a dudas, las bebidas alcohólicas que más resaca generan son aquellas con algún tipo de coloración. Un buen ejemplo en esta época del año son los aperitivos“, indicó Sívori, quien es director de la licenciatura en Nutrición de la UADE.
Al ser consultado sobre la relación entre la ingesta de grasas y el consumo de alcohol, el nutricionista afirmó: “El ingreso calórico funciona como una autopista. Si consumes un exceso de alcohol, tu organismo exigirá una gran cantidad de energía, y lo que sobre se convertirá en reservas grasas en el abdomen”.
Sívori mencionó que “un vaso de cerveza o una copa de vino aportan una cantidad calórica muy similar; la única diferencia es que la cerveza tiende a causar más hinchazón”.
Acerca de las opciones refrescantes del verano, el especialista resaltó que las frutas de estación, como el melón y la sandía, son populares debido a su alto contenido de agua. “En esta época, se buscan mucho, ya que son muy hidratantes”, expresó.
Sobre la sandía, Sívori reveló: “Su nivel de azúcar en una rodaja no llega a equivaler al de un caramelo. Además, proporciona saciedad, hidratación y fibra”. Destacó también la idea de congelar uvas como un snack saludable: “Dejarlas unas horas en el freezer las convierte en un tentempié imbatible”.
El nutricionista subrayó que comer caliente no implica consumir muchas calorías, y que elegir alimentos fríos no garantiza un bajo aporte calórico. “El helado, por ejemplo, a menudo se consume para refrescarse, pero ese alimento se traduce rápidamente en calorías”, añadió.
Para ilustrar cómo este tipo de consumo influye en el organismo, Sívori explicó: “El cuerpo no puede utilizar todas las calorías que ingerimos. Del helado, un 70% se convierte en calor corporal, y solo un 30% en energía. Por lo tanto, afirmar que el helado refresca es un mito”.
Además del helado, Sívori incluyó otros alimentos en su análisis sobre mitos veraniegos. “Los tres grandes mitos del verano son que un helado, una cerveza o un paquete de papas fritas refrescan. De hecho, son los tres productos más consumidos en esta época y todos provocan calor”, afirmó.
Al hablar de las papas fritas, destacó su adictividad: “Son, sin duda, el alimento más adictivo del mundo. Combinan carbohidratos, grasas y textura crujiente, activando los centros de placer en el cerebro. Es probable que, al abrir un paquete, nos lo consumamos entero, a diferencia de un paquete de brócoli”.
Refiriéndose al proceso digestivo, Sívori apuntó que “existe una creencia errónea sobre la dificultad de digerir los carbohidratos. En realidad, no hay nada más fácil de digerir que un plato de arroz”. Sin embargo, resaltó que para obtener los mejores resultados es preferible optar por arroz blanco en vez de integral, y lo mismo aplica a la pasta: “El problema radica en sus acompañamientos, como el queso, las salsas y los embutidos”, sostuvo.
Para finalizar, dejó un consejo adicional: “Aquellos que deseen refrescarse sin descuidar la masa muscular deben optar por legumbres frías”.


















