Desde que Argentina se coronó en Qatar, ha disputado numerosos amistosos, pero el encuentro de anoche fue uno de los más decepcionantes. La selección africana llegó a Buenos Aires apenas cinco horas antes del inicio del partido en el Estadio Monumental, presentando en su mayoría a jugadores Sub-23. Este escenario impidió a los futbolistas argentinos medir su rendimiento de manera efectiva y a Scaloni extraer conclusiones valiosas, a pesar del 7-0 que se registró, la mayor goleada en la era Scaloni junto a la misma cifra conseguida ante Curazao, donde anotaron Lautaro Martínez (con un rebote de un penal que le fue atajado), Moumoune Diallo en propia puerta, Gianluca Prestianni, Nicolás Paz, Julián Álvarez, Franco Mastantuono y Gianluca Simeone, este último con un cabezazo, durante los primeros 45 minutos.
El partido se desarrolló frente a un Monumental que apenas tuvo la mitad de sus asientos ocupados, pese a no haber restricciones de aforo y con la hinchada de River presente en la tribuna Sívori baja, animando con banderas y canciones. El interés por el encuentro había disminuido antes incluso de que Burkina Faso llegara a la Argentina.
La selección visitante tuvo inconvenientes con su viaje debido a “una falla técnica en un chárter que debía despegar el miércoles desde Casablanca, Marruecos”, donde había estado tras vencer a República Centroafricana por la fase de grupos de la clasificación para la Copa Africana de Naciones 2027. Esto obligó a buscar un nuevo avión, lo que resultó en la deserción de los jugadores principales quienes alegaron “cansancio”, según explicaron representantes de la empresa organizadora, Eurodata Sport, cuyo CEO y fundador es Jairo Pachón, un agente FIFA.
Es difícil creer que esta haya sido la única razón para que una selección que ocupa el puesto 62 en el ranking FIFA se presentara de esta manera ante Argentina. ¿Existió un trasfondo financiero? Según información de medios africanos, “la AFA, a través de la empresa contratada, no ofrece ninguna prima de participación ni comparte los ingresos generados por el encuentro. Solo cubre los gastos de traslado y hospedaje”. Esto sugiere que no hay incentivos económicos para que los jugadores se presenten, lo que llevó a la selección principal de Burkina Faso a solicitar un pago adicional a su federación.
Desde que Messi levantó la Copa del mundo, Argentina ha jugado 15 amistosos, sumando un total de 16 con el próximo encuentro contra Benín (93 en el ranking FIFA), que ya se encuentra en el país desde el viernes, en la despedida de Messi programada para el martes.
Los rivales enfrentados incluyen a Panamá, Curazao, Australia, Indonesia, El Salvador, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Venezuela, Puerto Rico, Angola, Mauritania, Zambia, Bolivia y Burkina Faso. A excepción de los equipos sudamericanos que disputan las Eliminatorias, los demás no representaron una verdadera competencia. No se puede justificar esto como parte de una estrategia comercial, ya que está en juego el prestigio deportivo de una selección histórica.
Tampoco se puede argumentar que no hay tiempo, dado que otras federaciones organizan amistosos con meses de antelación. Menos aún se puede refugiar en el hecho de que, a pesar de estos partidos, el equipo alcanzó otra final del Mundial. Se vislumbran tiempos de renovación en el plantel, y Scaloni necesita evaluar nuevos jugadores, como ya ha señalado. Esta selección merece enfrentarse a oponentes de mayor calidad y contar con una organización y gestión de primer nivel.


















