Alberto Fernández volvió a referirse a las diferencias que mantuvo con Cristina Kirchner durante el gobierno del Frente de Todos y señaló al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) como uno de los principales focos de conflicto. El expresidente sostuvo que rechazar el entendimiento podría haber llevado a la Argentina al default y provocado un fuerte deterioro de su posición en el sistema financiero internacional.
Durante una conversación en un espacio de entrevistas en formato podcast, Fernández reconoció el peso político de su entonces vicepresidenta, aunque remarcó que las decisiones de gobierno también respondían a sus propias convicciones. Como autocrítica, consideró que la gestión habría sido más sencilla si ambos hubieran comprendido mejor sus respectivos roles.
El exmandatario recordó las tensiones internas que acompañaron las negociaciones con el organismo internacional, en un escenario que incluyó la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque oficialista en la Cámara de Diputados. También cuestionó las acusaciones del kirchnerismo que lo señalaban por supuestamente desdibujar el legado del expresidente Néstor Kirchner.
En su defensa, Fernández sostuvo que el exmandatario, de quien fue jefe de Gabinete, comprendía el impacto que las condiciones del FMI pueden tener sobre el desarrollo económico de un país. En ese sentido, recordó que Néstor Kirchner decidió cancelar la deuda con el organismo para reducir la dependencia de sus exigencias y recuperar margen de decisión económica.
Fernández vinculó aquella estrategia con la situación que debió afrontar su administración tras la gestión de Mauricio Macri. Según señaló, el gobierno anterior dejó una deuda de US$44.000 millones con el FMI, frente a reservas del Banco Central por apenas US$11.000 millones.
El expresidente defendió así la decisión de negociar con el organismo y cuestionó la postura de quienes se oponían al acuerdo. A su entender, un incumplimiento de los compromisos habría expuesto a la Argentina a consecuencias económicas de mayor gravedad.
Sus declaraciones volvieron a poner en primer plano las diferencias que atravesaron al Frente de Todos durante su paso por el poder, especialmente en torno a la política económica, la relación con el FMI y la distribución de responsabilidades dentro de la coalición gobernante.


















