Las papas son un alimento versátil que se puede preparar de diversas maneras y casi siempre resulta sabroso. Sin embargo, si se convierten en un componente habitual de tu dieta, seleccionar el método de cocción adecuado puede ayudar a preservar sus nutrientes, así como a evitar un consumo excesivo de grasas y calorías. Las diferentes variedades de papa son ricas en vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales. Según expertos en nutrición, el modo de preparación influye significativamente en su valor nutricional, superando incluso la importancia de la especie de tubérculo elegida. Las formas más saludables de cocinar papas incluyen hornearlas, asarlas, hervirlas o cocinarlas al vapor, así lo sugiere la nutriocionista registrada Natalie Rizzo, quien es editora de nutrición de TODAY. Las papas blancas, por ejemplo, son ricas en potasio y vitamina C, mientras que las batatas son una buena fuente de betacaroteno. Las batatas japonesas, en particular, aportan vitaminas C y E, lo que indica que varias variedades pueden integrarse en una dieta equilibrada. No obstante, el problema surge cuando estos vegetales se fríen. La preparación de papas fritas o papas chips generalmente incrementa su contenido calórico y graso debido al aceite usado en la cocción, lo que reduce parte de sus beneficios nutricionales. Rizzo también subrayó la relevancia de controlar la cantidad de grasa incorporada durante la preparación. “No quieres excederte con (la adición de grasa durante el proceso de cocción)”, advirtió, “porque eso convierte a una papa, que es una guarnición vegetal saludable, en algo realmente alto en calorías y grasas saturadas”. Otro aspecto que merece atención es la piel de la papa. Una porción significativa de su fibra se encuentra allí, y esto contribuye positivamente a la salud del sistema digestivo y cardiovascular. Por lo tanto, cuando sea posible, dejar la piel puede incrementar la cantidad de nutrientes que se aprovechan. Para cocinar papas con menos grasa, se pueden considerar metodologías simples como el horneado, la cocción al vapor o el hervido. Estas opciones permiten preparar las papas sin añadir grandes cantidades de aceite o mantequilla. Si decides incorporar alguna grasa adicional, es preferible optar por aceites más saludables, como el de oliva o el de canola. Algunas preparaciones que se pueden probar incluyen: papa al horno en freidora de aire, batatas moradas cocinadas al vapor, y batatas asadas con feta, almendras y granada. En conclusión, no es necesario excluir las papas de una dieta saludable; la clave radica en la forma en que se preparan: cocinar con moderación en grasas, optar por métodos como el horneado, asado o al vapor, y conservar la piel siempre que sea posible, te permitirá disfrutar de este alimento al máximo.


















