De acuerdo con el último informe del Banco Central, la mora de los hogares había sido del 12,7% y 12,8% en los meses anteriores. Dentro de este universo, los préstamos personales presentan el nivel más elevado, con una morosidad del 16,7%.
Los datos muestran, sin embargo, que detrás del porcentaje general existen situaciones muy diferentes. Una gran cantidad de personas registra atrasos por montos relativamente pequeños, vinculados principalmente con gastos cotidianos, mientras que un grupo menor concentra una parte significativa del volumen total de deuda.
Por edades, los menores de 35 años representan el 36,5% de los deudores. Le siguen las personas de entre 35 y 44 años, con el 25%; el grupo de 45 a 54 años representa el 17%, y los mayores de 55 años, el 20% restante.
Los jóvenes reúnen así la mayor cantidad de casos, aunque sus deudas promedio son inferiores a las de otros grupos etarios. Una parte importante de estos créditos se encuentra fuera de los canales bancarios tradicionales y se concentra en fintech, tarjetas no bancarias y comercios.
Dentro de este segmento, las tarjetas vinculadas con supermercados y casas de electrodomésticos acumulan una proporción importante de los atrasos. Se trata principalmente de personas que recurrieron al crédito para afrontar consumos habituales y luego tuvieron dificultades para sostener los pagos.
La magnitud del fenómeno se observa al analizar cómo se distribuye la deuda. El 47% de los morosos, más de 2,5 millones de personas, concentra apenas el 5% del total adeudado. En promedio, cada integrante de este grupo debe unos $300.000.
En el otro extremo, alrededor del 10% de los morosos concentra más de la mitad de la deuda total. Son aproximadamente 500.000 personas, con un endeudamiento promedio de $18,7 millones por deudor.
Este segundo grupo suele ser de mayor edad y mantiene una relación más estrecha con el sistema bancario formal. En muchos casos cuenta con cuentas sueldo y percibe sus ingresos a través de la misma entidad con la que mantiene el crédito, lo que genera condiciones diferentes para evaluar el riesgo y gestionar los atrasos.
Las diferencias entre ambos segmentos constituyen uno de los principales puntos que deberá considerar el debate legislativo sobre la morosidad. Una alternativa destinada a resolver deudas de bajo monto no necesariamente puede aplicarse de la misma manera a obligaciones financieras de varios millones de pesos.
La Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados tiene previsto analizar 50 proyectos relacionados con personas en situación de mora. El objetivo es unificar las iniciativas y avanzar con dos o tres propuestas generales.
Otro elemento que diferencia a los deudores es el costo del financiamiento. Los comercios que ofrecen crédito suelen aplicar tasas más elevadas debido al riesgo de incumplimiento, mientras que los bancos trabajan con clientes que, en muchos casos, poseen ingresos registrados y vínculos financieros más estables.
En este contexto, la recuperación de los ingresos familiares aparece como uno de los factores que podrían facilitar la regularización de las deudas de menor cuantía. Parte de los atrasos se originó en préstamos utilizados para afrontar gastos básicos y en una posterior pérdida de capacidad de pago.
El Banco Nación puso en marcha una propuesta destinada a facilitar la regularización de compromisos mediante plazos y tasas accesibles. La iniciativa busca que los deudores puedan retomar los pagos bajo condiciones diferentes a las que dieron origen al atraso.
Por el momento, no existe un mecanismo único para todo el sistema. Bancos, fintech, tarjetas no bancarias y comercios aplican distintas condiciones para la refinanciación, de acuerdo con las características de cada operación.
Con la morosidad familiar cercana al 13% y los préstamos personales como uno de los segmentos más afectados, el debate que comenzará en la Cámara de Diputados deberá contemplar la diversidad de situaciones que existen detrás de las cifras: desde millones de personas con pequeñas deudas de consumo hasta un grupo reducido que concentra los mayores montos del sistema.

















